miércoles, 18 de febrero de 2009

Reto a Murphy y sus leyes.

Me acabo de enterar por un mensajillo en un foro de baloncesto que retransmiten al Joventut un par de partidos el mes que viene.

En otro orden de cosas por lo visto a partir de ahora los partidos que da los sabados tve2 serán a las 18'15 horas, y proximamente daran dos de la Penya:

Jornada 25 (Sábado)
07/03/09 18.15 h. Real Madrid - DKV Joventut La2

Jornada 27 (Sábado)
21/03/09 18.15 h. TAU Cerámica - DKV Joventut La2

Y como la oportunidad la pintan calva, me propongo retar a ese tal Murphy y sus leyes de pacotilla a ver si es capaz de hacer algo contra lo que le planteo a continuación. No es que lo dude, es que se que no tiene nada que hacer:


El Joventut (aka la Penya aka DKV Joventut) va a perder los dos partidos, así de claro y contundente. Y no hay margen de error.



¿Por qué?

Porque a la Penya en Segovia se le pueden ver por La2 no más de 4 o 5 partidos de liga regular al año, que por lo general es contra los grandes (malo), pero es que además deben tener una bola de cristal para elegir aquellos en los que perdemos (peor) y raro será si no es haciendo el canelo (terrible).

Conclusión, que ver a la Penya por la tele en Segovia y acabar con cara de gilipuás es todo uno... Bueno, depende: si eres uno de mis colegas que vienen sistemáticamente a ver partidos conmigo para reírse a gusto y hacer más llevadera la recientemente adquirida condición de parado, entonces no. Entonces la experiencia es medicinal para ellos... y laxante para mi.

Y jode. Pero como estamos avisados con tiempo lo digo claramente para que se pique Murphy con sus leyes de pacotilla y tenga el valor de rebatirme lo que voy a decir: A día de hoy puedo decir con seguridad apoustuflant que esos dos partidos los palmamos y además haciendo el canelo. Vamos como el parcial del 0-20 que nos cascó el Madrid y que hizo que mi novia me dijese: "Nunca te había visto así".

Y tenía razón, no me había visto así nunca. Porque se puede tener cara de tonto, se puede echar humo por las orejas, pero tener cara de tonto más ahumado que un salmón noruego... No es de recibo.

¡Que Pipo os acompañe!


PD: Y de aquí sacaremos una teoría de excepciones a la ley de Murphy con toda seguridad.

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martes, 10 de febrero de 2009

Loquillo - Memoria de jovenes airados



¡Que Pipo os acompañe!

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miércoles, 27 de agosto de 2008

Plata que sabe a oro

Nanauj en la Tertulia de basket de Xavier Añua del foro de la ACB escribió:

29 de agosto del 2006. España se clasifica para las semifinales del Mundial de Baloncesto de Japón. Su rival será Argentina. Bien. Magnífico. No queramos a Turquía. Y crucemos los dedos porque en la otra semifinal el ganador sea EEUU. La actual selección española no solamente aspira a ganar la medalla de Oro (o no tan sólo). Por juego desplegado, por momento histórico, por la tremenda calidad y carisma de este grupo…se lucha por entrar en la historia de este deporte; no tan sólo del baloncesto español, sino en el Olimpo, casi mitológico para los seguidores de este deporte, que ha producido el juego de las dos canastas y la pelotita a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI: La Yugoslavia de los Kikanovic, Dalipagic, Slavnic…la URSS de los Sabonis, Belostenny, Volkov…, la Yugoslavia de los Kukoc, Petrovic, Divac…la posterior de los Danilovic, Djordjevic, Bodiroga….y la última Argentina de los Ginobili, Scola, Oberto…Si repasamos la historia, nos encontramos con enormes generaciones de jugadores, sobretodo a partir de los años 70, que consiguieron grandes hitos que son recordados por el mundo del baloncesto y del deporte en general, no tan solo por los seguidores de estos países. Algunos de estos equipos forjaron auténticas dinastías, ganando varios campeonatos consecutivos (o llegando a la final), dominando durante un lustro (o más). Otros, como es el caso de Argentina, de la última Argentina, ha pasado a la historia con una final de un Mundial perdida inmerecidamente (en mi opinión) y con un oro en unos JJOO dos años después. Pero todos estos equipos tienen una cosa en común: sus victorias se vieron realzadas por la calidad de los rivales ante las que los conseguían. En los 70, Yugoslavia ganaba a la URSS, la URSS a Yugoslavia y EEUU; en los 80, más de lo mismo. En el 95, Yugoslavia ganaba la final del Europeo a la Lituania de Sabonis, Marciulonis y Karnisovas. En el siglo XXI, Yugoslavia 02 y Argentina 04 vieron engrandecidos sus triunfos por eliminar a los profesionales de la NBA. A bote pronto: ¿a quién ganó Alemania la final del Europeo del 93? ¿A quién ganó Italia la del 99? (ejem). España tiene una oportunidad magnífica, en este mundial, de ser medalla de oro o de plata. El hecho en sí, es incuestionablemente histórico para el baloncesto español. Sería la primera vez. Y hay gente que, ante esa tesitura, prefería como rival en semis a Turquía, y en la final a Grecia. Lo veo lógico. Pero me parece que este equipo puede aspirar aún a más. Dicen que quien mucho abarca poco aprieta. Seguro que es así. Pero sin ambición no se puede entrar en la historia. Lancemos un órdago a lo grande. No vamos de farol. Si sale mal, nos tendremos que “conformar” con un tercer o cuarto puesto. Pero si sale bien…ufff, si sale bien. Sería el (maldito) impulso que necesita de una vez por todas el baloncesto español. Mucho a perder (una medalla más “cómoda”, o, cuando menos, “mas probable” (que no segura)). Pero el valor de una victoria de este calibre, contra Argentina (campeón olímpico) y EEUU (estooo…) es mucho más que el de una medalla de oro.


No quiero entrar en un debate sobre cual de las selecciones míticas que he nombrado ha sido mejor que las otras, o cual ha perdurado más en el imaginario colectivo. Está claro que he nombrado algunas que ejercieron su dominio durante más campeonatos que otras (esa Argentina…). Pero todas son históricas, las recordarán los aficionados de cualquier país durante años. Un oro Mundial tras ganar a Serbia (actual campeona del mundo), Lituania (penúltima campeona de Europa), Argentina (campeona olímpica) y EEUU (históricamente, la gran potencia mundial) y, teniendo en cuenta que el próximo Europeo se juega en Madrid y que este grupo tendría que continuar creciendo, hasta tocar techo en Pekín 2008, permitiría entrar a esta generación de jugadores en ese reducido grupo. No, no tendríamos que conformarnos con ser la Alemania del 93, la Italia del 99 o la Turquía subcampeona del 2001. Que eso ya es muchísimo. Lo sé. Pero seamos ambiciosos. Es una oportunidad absolutamente histórica, única y casi irrepetible.




La generación del 80 ha revitalizado el baloncesto español. Es un grupo especial, diferente a cualquier otro que se haya juntado jamás en la selección española. Los sigo desde categorías inferiores (he jugado contra la totalidad de la generación del 80, además de Garbajosa y Mumbrú). Semanas antes del Mundial Junior de Lisboa, le dije a varios conocidos míos que España iba a ganar el oro. Me tomaron por loco. Dios, lo que disfruté en aquel mundial. Al llegar a la Absoluta, rápidamente cambiaron el estigma perdedor de la selección: bronce en Turquía 01 (en Sydney, la aportación de Raül y Navarro era testimonial), y con una anécdota que para mí resume lo que significa este grupo: tras ganar a Rusia en cuartos, en la rueda de prensa posterior, le hacen una pregunta a Raül sobre el partido de semifinales (la intratable Yugoslavia de Bodiroga, Stojakovic…). Éste, con 21 años, y me parece representativo de la ambición que caracteriza a este grupo, responde: “hemos venido aquí a por lo máximo, y lo máximo es lo máximo”. Lucio Angulo le tapa (literalmente) la boca. Al día siguiente, pierden. Yugoslavia era superior El grupo de veteranos está triste, pero resignados a una derrota lógica y previsible. Navarro (que ha hecho un partido nefasto) llora desconsoladamente. Raül no quiere hablar con la prensa. Ellos “creían” que podían ganar a la que por aquel entonces era la mejor selección del mundo (al año siguiente consiguieron el título oficial), un grupo mucho más maduro que el español. Al día siguiente, en la lucha por el bronce, Navarro sale en el segundo cuarto (tónica habitual de aquel campeonato, las parejas tenían que ser Raül-Lucio, y Nacho-Navarro; como diría aquel, Imbroda “equivoca la dirección”). Partido igualado. Mete 20 puntos en ese segundo cuarto. Su amigo Gasol, 32 al finalizar el partido. Primera medalla. Este grupo está hecho de otra pasta. Talento, calidad…y mentalidad.




Sí, en el 2002 se perdió en cuartos contra los Nowitzki-boys. Pero el grupo del 80 ya se fue ganando el terreno (Navarro ya podía ser titular…), y se hizo una primera fase excelente. A los que les tachan de perdedores por este cruce, creo que les falta un pelín de objetividad; el Mundial les pilla muy pronto, a duras penas tienen 22 años. Baste decir que Calderón (un año menor) no empezó el Mundial como segundo base, a manos de…Carles Marco (lesión de Raül mediante). El grupo de jugadores de esta generación aún no ha terminado de madurar (y en la actualidad, aún no ha tocado techo), y esta derrota les sirve de experiencia. Comparar al Calderón del 2002 con el del 2006 es hasta cómico…El Mundial acaba con una victoria sobre EEUU. Por el quinto puesto, sí. Pero en el 92 , en el 94 y en el 98, nos ganaron. Y la del 98 me parece que no era muy allá, ¿no?



No trato (me he ido un poco del tema inicial) de explicar la historia de este grupo, que todos conocemos. A partir de Suecia 2003 se hacen definitivamente los jefes de la selección: una plata contra una Lituania por aquel entonces superior, la derrota en cuartos en Atenas contra los profesionales (con un Pesquera al que, para mí, le faltó ese descaro en el planteamiento del partido del que van sobrados estos jugadores), con un Navarro nefasto en aquel campeonato (¿pero no eres muy joven para ser papá?). Nowitzki, otra vez el año pasado en el último segundo. Pero sin Pau.




Todo esto ha sido un proceso de crecimiento y maduración. Al añadírsele a este grupo un jugador que ha acabado eclosionando en nivel de estrella, como es Garbajosa, y los jóvenes talentos que han crecido viendo a los del 80 ganar, lo que hace que ellos también lo vean lo más normal ( y de hecho, lo hagan ), como es el caso de Rudy y Sergio (éste último, campeón de Europa junior, como la generación del 80. No escribo mucho, pero cualquiera que me haya leído sabe que soy más Sergista que Sergio (¿o era “papista…”?)), el resultado es el equipo español con más talento, calidad y mentalidad ganadora que jamás hayamos visto los seguidores del baloncesto español. Y aún me falta Raül: lesionado, sobrevalorado, lento…según muchos. Puede ser. Pero a ganar se aprende ganando. Y esta gente es mucho más ambiciosa de lo que ha sido jamás ningún grupo español. Por poner un paralelismo, estoy seguro que no hubiesen dado por buena la derrota de los Angeles 84 contra la selección de EEUU, por mucho Jordan, Perkins, Mullin y compañía que tuviesen enfrente. No digo que no hubiesen perdido. Pero estoy seguro que se les hubiese quedado una espina clavada.



Así que, con todo lo que he argumentado, me encanta la paliza de Argentina a Turquía. Quiero a una Argentina al máximo nivel. Que Ginobilli, Oberto, Scola, Nocioni, Pepe y Delfino tengan sangre inyectada en los ojos el viernes. Y que si nos ganan, que sea porque demuestran que son mejores, física, técnica y mentalmente. Si no lo hacen, quiero a Lebron, Carmelo, Wade…en la final. Y que no vayan confiados, que jueguen a morir. Baloncesto se llama el juego. La Gloria, el nombre de la victoria.


En el Europeo del 99 (ahora ya sabemos el nombre del otro finalista…) si en vez de Italia hubiese sido Luxemburgo o Andorra (¿con Quino Colom?) el rival, hubiese sido feliz. Eramos inferiores a muchos equipos, incluidos a los dos que ganamos en cuartos y semis (Lituania y Francia). Pero este año no. Si podemos ser la Yugoslavia de los 90…¿por qué ser la Alemania del 93?. Y si perdemos, pues aceptemos que aún no somos los mejores. Pero cada vez se está más cerca, al menos de ser los mejores del baloncesto FIBA. Los astros se conjuraron en aquel lejano 1980…



Soy consciente de que si se pierden los dos próximos partidos, una visión así será tachada de prepotente, de triunfalista, rollo el fútbol tras ganar a no-sé-quién. Pero me da igual. Esta es una oportunidad única. Y decirlo a posteriori, es de cobardes. Estos tíos lo saben. Hablan del oro desde el principio. Y yo creo que, con lo que les va la marcha, también preferían a Argentina antes que a Turquía. Jiménez quizás no. Pero hay unos cuantos por ahí…



Parafraseando a Sabina: “Y tu mirada azul me dijo a “cara o cruz” y mi alma de tahur lo puso a doble o nada”. Tengamos alma de tahur…


25 de agosto de 2008:

La frase en negrita demuestra que soy un absoluto imbécil. Le dedico una reverencia por sus partidos de semifinales y final en estos JJOO, señor Jiménez


Soy un amante del baloncesto, muy por encima de la camiseta que porten los jugadores. Siendo seguidor del Barça, he vibrado mucho más con los partidos de la Penya este año. Me ha pasado toda la vida así. Me dan igual simbolismos por afinidad geográfica, cultural, nacional. Lloré cuando supe que Magic se retiraba por ser portador del virus del SIDA. Disfruté como un loco con los Kings y su maravilloso juego. El triple de Horry hizo trizas mi corazón, de tal manera que aún no ha cicatrizado. He vibrado con los Suns de Nash en los últimos años, me han hecho sentir que mi pasión por este deporte aún tenía sentido. Irracional, pero real.



He seguido a esta generación desde que yo era un chaval, prácticamente. Soy apenas un par de años mayor que ellos, y he jugado contra la mayoría. Siempre me han parecido diferentes, un grupo especial, con un encanto que actúa como un imán para con el espectador. Y, quizás por eso, quería verlos entrar en la leyenda. Para ser historia viva de este deporte, es necesario que se jueguen partidos legendarios. El de hoy supone el broche de oro a la trayectoria de este grupo. Broche de oro…y legendario.


Hay un post por ahí que se pregunta si esta es la mejor selección no USA de la historia. Difícil respuesta. Yo la de más calidad que he visto es la Yugoslavia 89-90. Pero la que más me ha emocionado, la que he sentido sus victorias y derrotas como propias ha sido la selección argentina 2001-2004. El enorme talento de sus integrantes, lo estético y preciosista de su juego, junto con su carácter y personalidad como grupo, hicieron que me pareciesen la cima de este deporte, a nivel de selecciones. Cuestión de afinidad emocional con respecto a Yugoslavia, supongo. Esos Ginobilli, Nocioni, Scola, Pepe Sánnchez, Sconochini, Oberto…han sido lo máximo para mí. Hasta llegar a este grupo que conforma la Selección Española.



Por eso pedía hace dos años a los rivales más fuertes en semifinales y final del mundial. Quería verlos competir contra los mejores, en los momentos de máximo dramatismo, esos que quedan grabados en la retina para siempre. El oro está muy bien. No voy a decir que no me hubiese gustado que la selección lo ganase hoy. Pero la historia…eso es otra cosa. La medalla de oro está hecha de un material palpable. La historia, no. La historia está compuesta del mismo material en que se construyen los sueños. De ilusiones, emociones, trascendencia, recuerdos, dramatismo, de espinas clavadas, de desquites para sacarlas, de la imaginación de los niños, de las lágrimas de los adultos.


Dos años después, he tenido en la final al rival que pedía. Y en el mejor de los paisajes posibles: una final de los JJOO. El Olimpo, con Zeus, Júpiter, Ares y demás dioses observando. Dioses de este deporte, como Jordan, Magic, Russell, Petrovic, Sabonis, Bird, West, Robertson, Belov, Malone, Barkley, Olajuwon, Kukoc, Marchulenis, Stockton…todos ellos moradores de esa pequeña estancia del Olimpo reservada a los finalistas de unos juegos en baloncesto. Y estoy seguro que hoy, todos ellos, se han quedado con las manos doloridas de aplaudir a rabiar el espíritu, carácter, talento y calidad de este grupo. De este equipo.



Un equipo legendario.

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Edito el 26 del 12 de 2008 para añadir una noticia:

LA FRANCESA CHANTAL JULIEN DICE QUE A LOS AMERICANOS SÓLO SE PITABA "LO MÁS EVIDENTE"

Una árbitro de los JJ.OO. denuncia que pitaron deliberadamente contra España en la final

"En la final, España fue perjudicada con los pasos de Estados Unidos. Fue vergonzoso", dice Chantal Julien, árbitro francesa que pitó en los Juegos Olímpicos, por ejemplo en un Estados Unidos-Alemania. Desde dentro denuncia que no eran simples fallos: "Sólo había que pitar lo más evidente entre lo evidente. No pitabas lo mismo a Estados Unidos que al resto de los equipos", reconoce.

La denuncia de Julien, realizada en la revista francesa 'Basketnews', deja en evidencia lo que para todos era algo claro: había una consigna para no señalar determinadas infracciones a los jugadores estadounidenses. "Sólo había que pitar lo más evidente. No se podía pitar pasos a Kobe Bryant cada vez que hacía un dribling", asevera Julien. Para ella, la selección más perjudicada fue España. "España fue perjudicada con los pasos de Estados Unidos. No los pitaban y además recibieron dos técnicas. Fue vergonzoso", señala Julien.

La árbitro gala dclama contra lo que en su día no denunció nadie, ni la Federación Española ni los propios árbitros. Los colegiados de aquella final fueron el argentino Pablo Estévez, el lituano Romualdas Brazauskas y el finlandés Carl Jungebrand.

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martes, 1 de abril de 2008

El día que el basket se vistió de novela negra


Curioseando por la sección de historia del baloncesto en la Gran Biblioteca de Navafría City, he encontrado un texto del legendario "Sunara" en el que nos narra los escandalosos hechos que acontecieron en 1995 durante los cuartos de final de la Liga Europea de Baloncesto entre el Olympiakos del Pireo y el CSKA de Moscú. La historia bien podría ser el argumento de una novela negra, pero aunque no lo parezca pertenece al género del deporte.

Tras uno de los más apasionantes TOP 16 de la historia de la euroliga, los cuartos de final que ahora se disponen a comenzar reúnen todos los ingredientes para mantener le emoción hasta el final. De todos ellos el primero en arrancar cronológicamente, y quizás uno de los más interesantes, será el CSKA-Olympiacos (Martes 18:15 hora peninsular) en un duelo que se prevee duro y táctico dadas las características de los dos equipos, pero que difícilmente alcanzara las cotas de dramatismo a las que se llego en su primer enfrentamiento histórico.

A lo largo de los 50 años, que ahora se cumplen, de competiciones europeas, moscovitas y atenienses se han encontrado 19 veces con 12 victorias para el CSKA y 7 para los del Pireo, las ultimas dos este año con una victoria local para cada uno. Pero sin duda, ninguna tan polémica ni tan vergonzosa que aquella primera vez que se encontraron, curiosamente también en un play-off de cuartos previo a la final four, allá por la primavera de 1.995.

Mediados los años 90 el eje central del baloncesto heleno había virado de Salónica hacia Atenas, haciendo que el tradicional dominio en los últimos años de Aris y Paok pasara a manos de Panathinaikos y Olympiacos. A su eterna rivalidad los atenienses sumaban ahora otra y es que ambos buscaban con locura el primer cetro continental par Grecia. Con estas premisas no es de extrañar que la semifinal que les enfrentó en 1.994 fuera tensa y competida a más no poder. Símbolo del traspaso de poder Gallis y Fassoulas, otrora lideres de Aris y Paok, lideraban ahora a Panathinaikos y Olympiacos, aunque una extraordinaria defensa de Sigalas dejaba al primero en unos míseros 8 puntos, dejando estériles los 32 de Volkov y llevando a los portuarios a su primera final europea. Con un Paspalj que afrontaba su tercera temporada y el ex nba Roy Tarpley como pareja de extranjeros sólida y millonaria, poca gente concedía oportunidades a la Penya, que había entrado en la final a la chita callando. Pero cuando el inolvidable triple de Corny Thompson besaba la red y Zarko Paspalj fallaba desde el 4´60 el proyecto se desmoronaba.

De nada sirvió que llegados los play-off el equipo del Pireo se mostrara intratable y sumara el segundo titulo liguero consecutivo a costa del PAOK y que además supusiera el tercer doblete (se habían llevado la copa ante el Iraklis) de su historia (casi 20 años después del segundo), ya que la gran obsesión era Europa. Paspalj cambia de acera y se va al Panathinaikos, desde el cual recala Volkov y además Tarpley también es dado de baja.
Para sustituir al americano se busca de nuevo a un jugador de cartel NBA y tras sopesar varias opciones el elegido resulta ser Eddie Johnson. Jugador elegante y sobrio se había formado en la universidad de Ilinois, para después ser elegido en segunda ronda del draft de 1981(el de Isiah Thomas o Mark Aguirre entre otros) por los Kansas City kings, franquicia en la que permaneceria durante seis temporadas promediando cerca de 20 puntos por noche (si exceptuamos su año rookie donde no llego a 10) antes de emprender un periplo por Phoenix, Seattle y Charlotte. Prueba de que pese a sus 35 años aun es un jugador valido es que en los Hornets promedia 11´5 puntos con un 40% en triples, en su última temporada previa a su aventura europea. Como curiosidad cabe recordar que Johnson había sido elegido mejor sexto hombre justo un año después de que lo hiciera el propio Tarpley. Con la guinda de Johnson, el equipo del Pireo creía acariciar el sueño europeo más aun al comprobar la rápida adaptación de este, que en el tercer partido de la temporada europea contribuía con 32 puntos a vengar la final de la temporada pasada con la victoria del Olympiacos en Badalona.

Pese a mostrarse un tanto irregulares, los rojos acaban por asegurarse el segundo puesto de su grupo tras vencer en casa cómodamente al Kinder de Bolonia (89-64 con 34 ptos de Johnson y 20 de Volkov) en la penúltima jornada de la primera fase, lo que les garantizaba la ventaja de campo en el cruce de cuartos de final, ultimo escollo antes de la final four.

El rival resulta ser el CSKA de Moscú, 3º del otro grupo que presentaba igual balance de victorias y derrota que los griegos, pero se había visto relegado por el basket-average tras su empate con Madrid y Scavolini. Entrenados por Eremin, los moscovitas vivían tiempos de cambio y habían iniciado la competición con dos americanos: el diminuto base Evans, eléctrico y gran pasador y el rocoso pivot Patrick Eddie, aunque eso si acabarían por ser cortados. La base del equipo la formaban parte del núcleo duro que había llevado a Rusia a la meritoria plata del mundial de Canada, destacando sobre todo Karaseev un base escolta de gran capacidad ofensiva, Koudeline un impredecible escolta zurdo capaz de armar el brazo desde cualquier lado, el efectivo Panov y el resolutivo y talentoso ala-pivot Kissourine, armas estas que en cualquier caso parecían insuficientes para detener a la millonaria maquina ateniense.

Por aquel entonces los cuartos de final de la liga europea tenían la particularidad de que el primer partido se disputaba en casa del equipo con peor balance, así pues el 9 de Marzo de 1995 se disputa en Moscú el primer partido de la serie. Hasta el descanso todo transcurre con normalidad (45-44 para los locales), pero la segunda parte resultó una memorable exhibición ofensiva del CSKA, que con Karaseev y Koudeline anotando una y otra vez se apuntaba el primer tanto por un inapelable 95-65.



Las críticas de la prensa griega fueron feroces y, exceptuando a Johnson que se había ido a los 28 puntos, no respetaban a ninguno de los componentes de la fuerte plantilla roja. Pese al logico desencanto por la abultada derrota, más de 15.000 personas llenaron el palacio de la paz y de la amistad (o de las dos mentiras como sabiamente decía el gran Ernest Rivera) y pudieron presenciar uno de los mejores partidos del año, con grandes defensas, emoción y tres jugadores rayando a un nivel sublime: Johnson de nuevo 28 ptos, Volkov 22 y 11 reb y el moscovita Karaseev cuyos 31 puntos finales resultaban estériles en el marcador final (86-77).

Hasta este punto, y dentro de la relativa sorpresa que suponía el gran rendimiento ruso, todo marchaba dentro de unas pautas habituales pero, desgraciadamente, todo estaba a punto de quebrarse. Tras disputar el segundo partido el Martes 14, y estando previsto el tercero para el Jueves 16, el Miércoles 15 ha quedado grabado como uno de los más vergonzosos de la historia reciente del basket europeo.

Tras poco más de una hora de entrenamiento, varios jugadores moscovitas comenzaron a sentirse mal, pero lo que no parecía más que un problemilla se torna rápidamente en todo un drama: en poco más de un minuto y ante la incredulidad del cuerpo tecnico, Morgunov, Panov y Koudelin pierden el conocimiento y tienen que ser trasladados a un hospital. A medida que pasa la mañana el resto de jugadores va sintiendo distintas molestias, mareos o dolores de cabeza y apuntan a las botellas de agua que la organización les había facilitado. Examinadas las que aun no se habían abierto, se observó que presentaban varios agujeros en los respectivos tapones y se decide llevarlas a un laboratorio. El dictamen es rápido y concluyente, presentan un fuerte componente químico ajeno a la composición normal y cercano al ácido lisérgico. La situación va empeorando y Panov tiene que ser trasladado a la UCI mientras Morgunov entra en coma. Poco a poco su situación mejora, pero simultáneamente Karaseev y Kornev caen también gravemente enfermos y tienen que ser ingresados. Llegado el jueves, la estupefacción es total porque la FIBA se niega a aplazar el partido.

El CSKA llega al encuentro con solo cinco jugadores: Kissourine, Vadeev, Grezin, spiridonov y un semi-recuperado Kodelin que apenas se puede mantener en pie. En una demostración de coraje, los moscovitas llegan al descanso con tan solo 5 puntos abajo, pero en 5 minutos Koudelin cae eliminado y 10 después lo hace Grezin. Con 5 minutos por jugar, la megafonía helena pide al público que anime a los heroicos jugadores rusos, pero por entonces todo suena ya a burla y el Olimpiacos gana cómodamente. Por suerte los jugadores rusos fueron recuperándose poco a poco, pero la fechoría quedo indemne. La FIBA alego que si no había reclamación especial no podía hacer nada y desde Rusia, pese a la insistencia de Eremin, pesó más la “alianza ortodoxa” con Grecia que la sed de justicia. De una manera ensombrecida, el Olimpiacos llegaba de nuevo a la final four, donde habría de repetir la actuación del año anterior: semifinal victoriosa ante el Panathinaikos (la FIBA obligaba, en sus competiciones aun lo hace, a que los equipos de un mismo país se enfrentaran en semifinales), favoritismo y posterior derrota en la final ante un equipo ACB entrenado por Obradovic (esta vez el Madrid).
Pese a que volvieron a hacerse con la liga, Johnson (que volvió a buen nivel a la NBA) y Volkov salían del equipo para dar entrada a Walter Berry (que regresaba) y a David Rivers. ¿Justicia poética dirán algunos? Quizás, pero si hay que buscarla quizás se encuentre en que en la nueva temporada (95-96), CSKA y Olimpiacos fueron encuadrados en el mismo grupo y pese a que al final presentaron el mismo balance (10-4) el hecho de que los moscovitas ganaran su doble enfrentamiento hizo que, en un triple empate con el Benneton, el CSKA fuera primero y el Olimpiacos fuera tercero. Lo que puede parecer irrelevante, no lo es tanto al comprobar que al amparo de su publico el CSKA lograba el pase a la final four (caerían ante un Panathinaikos con el mejor Wilkins del año, 30 ptos) mientras que los del Pireo caían ante el R.Madrid. Quizás haya quien argumente que un año después, los del Pireo se hicieron por fin con el titulo, mientras el CSKA tuvo que esperar hasta 2006. Bien es cierto, pero se les escapa un detalle en 1996 el Panathinaikos fue el primer equipo griego en llegar a la luna (léase ganar la euroliga) y eso jamás podrá ser cambiado.

Finalmente, el Olympiakos, con el partido de desempate ganado y por tanto clasificado para la Final 4, decidió jugar los últimos minutos del encuentro también con 3 jugadores como se puede comprobar sumando los tiempos de juego de todos sus jugadores.

¿Rocambolesco? ¿Criminal? ¿Increíble?

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viernes, 19 de octubre de 2007

Magia en Badalona

El Joventut (líder de la ACB tras dos victorias apabullantes) se enfrenta al Barça (segundo clasificado).

¿Igualdad? 50 - 29 al descanso.


Rudy Fernandez jugó solo la primera mitad, antes de lesionarse. No hizo falta más. En 22 minutos anotó 22 puntos... 18 de ellos fueron en 6 minutos mágicos del segundo cuarto.

¡Que Pipo os acompañe!

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