Nanauj en la Tertulia de basket de Xavier Añua del foro de la ACB escribió:
29 de agosto del 2006. España se clasifica para las semifinales del Mundial de Baloncesto de Japón. Su rival será Argentina. Bien. Magnífico. No queramos a Turquía. Y crucemos los dedos porque en la otra semifinal el ganador sea EEUU. La actual selección española no solamente aspira a ganar la medalla de Oro (o no tan sólo). Por juego desplegado, por momento histórico, por la tremenda calidad y carisma de este grupo…se lucha por entrar en la historia de este deporte; no tan sólo del baloncesto español, sino en el Olimpo, casi mitológico para los seguidores de este deporte, que ha producido el juego de las dos canastas y la pelotita a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI: La Yugoslavia de los Kikanovic, Dalipagic, Slavnic…la URSS de los Sabonis, Belostenny, Volkov…, la Yugoslavia de los Kukoc, Petrovic, Divac…la posterior de los Danilovic, Djordjevic, Bodiroga….y la última Argentina de los Ginobili, Scola, Oberto…Si repasamos la historia, nos encontramos con enormes generaciones de jugadores, sobretodo a partir de los años 70, que consiguieron grandes hitos que son recordados por el mundo del baloncesto y del deporte en general, no tan solo por los seguidores de estos países. Algunos de estos equipos forjaron auténticas dinastías, ganando varios campeonatos consecutivos (o llegando a la final), dominando durante un lustro (o más). Otros, como es el caso de Argentina, de la última Argentina, ha pasado a la historia con una final de un Mundial perdida inmerecidamente (en mi opinión) y con un oro en unos JJOO dos años después. Pero todos estos equipos tienen una cosa en común: sus victorias se vieron realzadas por la calidad de los rivales ante las que los conseguían. En los 70, Yugoslavia ganaba a la URSS, la URSS a Yugoslavia y EEUU; en los 80, más de lo mismo. En el 95, Yugoslavia ganaba la final del Europeo a la Lituania de Sabonis, Marciulonis y Karnisovas. En el siglo XXI, Yugoslavia 02 y Argentina 04 vieron engrandecidos sus triunfos por eliminar a los profesionales de la NBA. A bote pronto: ¿a quién ganó Alemania la final del Europeo del 93? ¿A quién ganó Italia la del 99? (ejem). España tiene una oportunidad magnífica, en este mundial, de ser medalla de oro o de plata. El hecho en sí, es incuestionablemente histórico para el baloncesto español. Sería la primera vez. Y hay gente que, ante esa tesitura, prefería como rival en semis a Turquía, y en la final a Grecia. Lo veo lógico. Pero me parece que este equipo puede aspirar aún a más. Dicen que quien mucho abarca poco aprieta. Seguro que es así. Pero sin ambición no se puede entrar en la historia. Lancemos un órdago a lo grande. No vamos de farol. Si sale mal, nos tendremos que “conformar” con un tercer o cuarto puesto. Pero si sale bien…ufff, si sale bien. Sería el (maldito) impulso que necesita de una vez por todas el baloncesto español. Mucho a perder (una medalla más “cómoda”, o, cuando menos, “mas probable” (que no segura)). Pero el valor de una victoria de este calibre, contra Argentina (campeón olímpico) y EEUU (estooo…) es mucho más que el de una medalla de oro. No quiero entrar en un debate sobre cual de las selecciones míticas que he nombrado ha sido mejor que las otras, o cual ha perdurado más en el imaginario colectivo. Está claro que he nombrado algunas que ejercieron su dominio durante más campeonatos que otras (esa Argentina…). Pero todas son históricas, las recordarán los aficionados de cualquier país durante años. Un oro Mundial tras ganar a Serbia (actual campeona del mundo), Lituania (penúltima campeona de Europa), Argentina (campeona olímpica) y EEUU (históricamente, la gran potencia mundial) y, teniendo en cuenta que el próximo Europeo se juega en Madrid y que este grupo tendría que continuar creciendo, hasta tocar techo en Pekín 2008, permitiría entrar a esta generación de jugadores en ese reducido grupo. No, no tendríamos que conformarnos con ser la Alemania del 93, la Italia del 99 o la Turquía subcampeona del 2001. Que eso ya es muchísimo. Lo sé. Pero seamos ambiciosos. Es una oportunidad absolutamente histórica, única y casi irrepetible. La generación del 80 ha revitalizado el baloncesto español. Es un grupo especial, diferente a cualquier otro que se haya juntado jamás en la selección española. Los sigo desde categorías inferiores (he jugado contra la totalidad de la generación del 80, además de Garbajosa y Mumbrú). Semanas antes del Mundial Junior de Lisboa, le dije a varios conocidos míos que España iba a ganar el oro. Me tomaron por loco. Dios, lo que disfruté en aquel mundial. Al llegar a la Absoluta, rápidamente cambiaron el estigma perdedor de la selección: bronce en Turquía 01 (en Sydney, la aportación de Raül y Navarro era testimonial), y con una anécdota que para mí resume lo que significa este grupo: tras ganar a Rusia en cuartos, en la rueda de prensa posterior, le hacen una pregunta a Raül sobre el partido de semifinales (la intratable Yugoslavia de Bodiroga, Stojakovic…). Éste, con 21 años, y me parece representativo de la ambición que caracteriza a este grupo, responde: “hemos venido aquí a por lo máximo, y lo máximo es lo máximo”. Lucio Angulo le tapa (literalmente) la boca. Al día siguiente, pierden. Yugoslavia era superior El grupo de veteranos está triste, pero resignados a una derrota lógica y previsible. Navarro (que ha hecho un partido nefasto) llora desconsoladamente. Raül no quiere hablar con la prensa. Ellos “creían” que podían ganar a la que por aquel entonces era la mejor selección del mundo (al año siguiente consiguieron el título oficial), un grupo mucho más maduro que el español. Al día siguiente, en la lucha por el bronce, Navarro sale en el segundo cuarto (tónica habitual de aquel campeonato, las parejas tenían que ser Raül-Lucio, y Nacho-Navarro; como diría aquel, Imbroda “equivoca la dirección”). Partido igualado. Mete 20 puntos en ese segundo cuarto. Su amigo Gasol, 32 al finalizar el partido. Primera medalla. Este grupo está hecho de otra pasta. Talento, calidad…y mentalidad. Sí, en el 2002 se perdió en cuartos contra los Nowitzki-boys. Pero el grupo del 80 ya se fue ganando el terreno (Navarro ya podía ser titular…), y se hizo una primera fase excelente. A los que les tachan de perdedores por este cruce, creo que les falta un pelín de objetividad; el Mundial les pilla muy pronto, a duras penas tienen 22 años. Baste decir que Calderón (un año menor) no empezó el Mundial como segundo base, a manos de…Carles Marco (lesión de Raül mediante). El grupo de jugadores de esta generación aún no ha terminado de madurar (y en la actualidad, aún no ha tocado techo), y esta derrota les sirve de experiencia. Comparar al Calderón del 2002 con el del 2006 es hasta cómico…El Mundial acaba con una victoria sobre EEUU. Por el quinto puesto, sí. Pero en el 92 , en el 94 y en el 98, nos ganaron. Y la del 98 me parece que no era muy allá, ¿no? No trato (me he ido un poco del tema inicial) de explicar la historia de este grupo, que todos conocemos. A partir de Suecia 2003 se hacen definitivamente los jefes de la selección: una plata contra una Lituania por aquel entonces superior, la derrota en cuartos en Atenas contra los profesionales (con un Pesquera al que, para mí, le faltó ese descaro en el planteamiento del partido del que van sobrados estos jugadores), con un Navarro nefasto en aquel campeonato (¿pero no eres muy joven para ser papá?). Nowitzki, otra vez el año pasado en el último segundo. Pero sin Pau. Todo esto ha sido un proceso de crecimiento y maduración. Al añadírsele a este grupo un jugador que ha acabado eclosionando en nivel de estrella, como es Garbajosa, y los jóvenes talentos que han crecido viendo a los del 80 ganar, lo que hace que ellos también lo vean lo más normal ( y de hecho, lo hagan ), como es el caso de Rudy y Sergio (éste último, campeón de Europa junior, como la generación del 80. No escribo mucho, pero cualquiera que me haya leído sabe que soy más Sergista que Sergio (¿o era “papista…”?)), el resultado es el equipo español con más talento, calidad y mentalidad ganadora que jamás hayamos visto los seguidores del baloncesto español. Y aún me falta Raül: lesionado, sobrevalorado, lento…según muchos. Puede ser. Pero a ganar se aprende ganando. Y esta gente es mucho más ambiciosa de lo que ha sido jamás ningún grupo español. Por poner un paralelismo, estoy seguro que no hubiesen dado por buena la derrota de los Angeles 84 contra la selección de EEUU, por mucho Jordan, Perkins, Mullin y compañía que tuviesen enfrente. No digo que no hubiesen perdido. Pero estoy seguro que se les hubiese quedado una espina clavada. Así que, con todo lo que he argumentado, me encanta la paliza de Argentina a Turquía. Quiero a una Argentina al máximo nivel. Que Ginobilli, Oberto, Scola, Nocioni, Pepe y Delfino tengan sangre inyectada en los ojos el viernes. Y que si nos ganan, que sea porque demuestran que son mejores, física, técnica y mentalmente. Si no lo hacen, quiero a Lebron, Carmelo, Wade…en la final. Y que no vayan confiados, que jueguen a morir. Baloncesto se llama el juego. La Gloria, el nombre de la victoria. En el Europeo del 99 (ahora ya sabemos el nombre del otro finalista…) si en vez de Italia hubiese sido Luxemburgo o Andorra (¿con Quino Colom?) el rival, hubiese sido feliz. Eramos inferiores a muchos equipos, incluidos a los dos que ganamos en cuartos y semis (Lituania y Francia). Pero este año no. Si podemos ser la Yugoslavia de los 90…¿por qué ser la Alemania del 93?. Y si perdemos, pues aceptemos que aún no somos los mejores. Pero cada vez se está más cerca, al menos de ser los mejores del baloncesto FIBA. Los astros se conjuraron en aquel lejano 1980… Soy consciente de que si se pierden los dos próximos partidos, una visión así será tachada de prepotente, de triunfalista, rollo el fútbol tras ganar a no-sé-quién. Pero me da igual. Esta es una oportunidad única. Y decirlo a posteriori, es de cobardes. Estos tíos lo saben. Hablan del oro desde el principio. Y yo creo que, con lo que les va la marcha, también preferían a Argentina antes que a Turquía. Jiménez quizás no. Pero hay unos cuantos por ahí… Parafraseando a Sabina: “Y tu mirada azul me dijo a “cara o cruz” y mi alma de tahur lo puso a doble o nada”. Tengamos alma de tahur…25 de agosto de 2008:
La frase en negrita demuestra que soy un absoluto imbécil. Le dedico una reverencia por sus partidos de semifinales y final en estos JJOO, señor Jiménez
Soy un amante del baloncesto, muy por encima de la camiseta que porten los jugadores. Siendo seguidor del Barça, he vibrado mucho más con los partidos de la Penya este año. Me ha pasado toda la vida así. Me dan igual simbolismos por afinidad geográfica, cultural, nacional. Lloré cuando supe que Magic se retiraba por ser portador del virus del SIDA. Disfruté como un loco con los Kings y su maravilloso juego. El triple de Horry hizo trizas mi corazón, de tal manera que aún no ha cicatrizado. He vibrado con los Suns de Nash en los últimos años, me han hecho sentir que mi pasión por este deporte aún tenía sentido. Irracional, pero real.
He seguido a esta generación desde que yo era un chaval, prácticamente. Soy apenas un par de años mayor que ellos, y he jugado contra la mayoría. Siempre me han parecido diferentes, un grupo especial, con un encanto que actúa como un imán para con el espectador. Y, quizás por eso, quería verlos entrar en la leyenda. Para ser historia viva de este deporte, es necesario que se jueguen partidos legendarios. El de hoy supone el broche de oro a la trayectoria de este grupo. Broche de oro…y legendario.
Hay un post por ahí que se pregunta si esta es la mejor selección no USA de la historia. Difícil respuesta. Yo la de más calidad que he visto es la Yugoslavia 89-90. Pero la que más me ha emocionado, la que he sentido sus victorias y derrotas como propias ha sido la selección argentina 2001-2004. El enorme talento de sus integrantes, lo estético y preciosista de su juego, junto con su carácter y personalidad como grupo, hicieron que me pareciesen la cima de este deporte, a nivel de selecciones. Cuestión de afinidad emocional con respecto a Yugoslavia, supongo. Esos Ginobilli, Nocioni, Scola, Pepe Sánnchez, Sconochini, Oberto…han sido lo máximo para mí. Hasta llegar a este grupo que conforma la Selección Española.
Por eso pedía hace dos años a los rivales más fuertes en semifinales y final del mundial. Quería verlos competir contra los mejores, en los momentos de máximo dramatismo, esos que quedan grabados en la retina para siempre. El oro está muy bien. No voy a decir que no me hubiese gustado que la selección lo ganase hoy. Pero la historia…eso es otra cosa. La medalla de oro está hecha de un material palpable. La historia, no. La historia está compuesta del mismo material en que se construyen los sueños. De ilusiones, emociones, trascendencia, recuerdos, dramatismo, de espinas clavadas, de desquites para sacarlas, de la imaginación de los niños, de las lágrimas de los adultos.
Dos años después, he tenido en la final al rival que pedía. Y en el mejor de los paisajes posibles: una final de los JJOO. El Olimpo, con Zeus, Júpiter, Ares y demás dioses observando. Dioses de este deporte, como Jordan, Magic, Russell, Petrovic, Sabonis, Bird, West, Robertson, Belov, Malone, Barkley, Olajuwon, Kukoc, Marchulenis, Stockton…todos ellos moradores de esa pequeña estancia del Olimpo reservada a los finalistas de unos juegos en baloncesto. Y estoy seguro que hoy, todos ellos, se han quedado con las manos doloridas de aplaudir a rabiar el espíritu, carácter, talento y calidad de este grupo. De este equipo.
Un equipo legendario.
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Edito el 26 del 12 de 2008 para añadir una noticia:
LA FRANCESA CHANTAL JULIEN DICE QUE A LOS AMERICANOS SÓLO SE PITABA "LO MÁS EVIDENTE"
Una árbitro de los JJ.OO. denuncia que pitaron deliberadamente contra España en la final

"En la final, España fue perjudicada con los pasos de Estados Unidos. Fue vergonzoso", dice Chantal Julien, árbitro francesa que pitó en los Juegos Olímpicos, por ejemplo en un Estados Unidos-Alemania. Desde dentro denuncia que no eran simples fallos: "Sólo había que pitar lo más evidente entre lo evidente. No pitabas lo mismo a Estados Unidos que al resto de los equipos", reconoce.
La denuncia de Julien, realizada en la revista francesa 'Basketnews', deja en evidencia lo que para todos era algo claro: había una consigna para no señalar determinadas infracciones a los jugadores estadounidenses. "Sólo había que pitar lo más evidente. No se podía pitar pasos a Kobe Bryant cada vez que hacía un dribling", asevera Julien. Para ella, la selección más perjudicada fue España. "España fue perjudicada con los pasos de Estados Unidos. No los pitaban y además recibieron dos técnicas. Fue vergonzoso", señala Julien.
La árbitro gala dclama contra lo que en su día no denunció nadie, ni la Federación Española ni los propios árbitros. Los colegiados de aquella final fueron el argentino Pablo Estévez, el lituano Romualdas Brazauskas y el finlandés Carl Jungebrand.
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