domingo, 27 de enero de 2008

Pobres pero felices

Monty Python en Hollywood - Viejos tiempos


¡Que Pipo te acompañe!

Etiquetas:

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

sábado, 26 de enero de 2008

Distintos enfoques

Hotel California de los Eagles en directo en 1976


Hotel California de los Eagles en acústico


Hotel California - Gipsy Kings para la BSO de El Gran Lewosky


Hotel California - Versión vocal



Hotel California - Majek Fashek (dedicada a Bob Marley)


Hotel California


On a dark desert highway, cool wind in my hair
Warm smell of colitas, rising up through the air
Up ahead in the distance, I saw a shimmering light
My head grew heavy and my sight grew dim
I had to stop for the night
There she stood in the doorway;
I heard the mission bell
And I was thinking to myself,
’this could be heaven or this could be hell’
Then she lit up a candle and she showed me the way
There were voices down the corridor,
I thought I heard them say...

Welcome to the hotel california
Such a lovely place
Such a lovely face
Plenty of room at the hotel california
Any time of year, you can find it here

Her mind is tiffany-twisted, she got the mercedes bends
She got a lot of pretty, pretty boys, that she calls friends
How they dance in the courtyard, sweet summer sweat.
Some dance to remember, some dance to forget

So I called up the captain,
’please bring me my wine’
He said, ’we haven’t had that spirit here since nineteen sixty nine’
And still those voices are calling from far away,
Wake you up in the middle of the night
Just to hear them say...

Welcome to the hotel california
Such a lovely place
Such a lovely face
They livin’ it up at the hotel california
What a nice surprise, bring your alibis

Mirrors on the ceiling,
The pink champagne on ice
And she said ’we are all just prisoners here, of our own device’
And in the master’s chambers,
They gathered for the feast
The stab it with their steely knives,
But they just can’t kill the beast

Last thing I remember, I was
Running for the door
I had to find the passage back
To the place I was before
’relax,’ said the night man,
We are programmed to receive.
You can checkout any time you like,
But you can never leave!

Etiquetas:

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

lunes, 14 de enero de 2008

Dolor circular

Cuando las musas se visten de mierda
cubriendo el mundo de velos marchitos,
se pierde lo bello, se va lo infinito,
se agosta la hierba de aquella pradera.

Y no importa qué quiera, ni vale la pena
que sientan tristeza por ser mi condena.
¿Tristeza por qué? ¡Malditas sirenas!
¡Cantáis al sudor que alimenta a las hienas!

Cuando el dolor se provoca a sí mismo
me descubro imbécil queriendo quererlas,
si ya han elegido romperse las piernas
que esbeltas danzaban cruzando este abismo.

¿Las quieres? ¿Te duelen? ¿Qué sientes? ¿Vergüenza?
¡Te jodes, cretino, poeta de mierda!
¿Pensabas acaso que eran princesas
que solo inspiraban las cosas más bellas?

Cuando consumen sus vidas fugaces
ardiendo en las llamas de otro egoísmo,
más fuerte es el daño, más hondo el mutismo,
al violarlas seres que solo ven carne,

que ignoran sus nombres y qué les despierta,
que no ven su abrazo mayor que su verga
ni distinguen jadeos, de lloros y guerras
declaradas muy dentro, y no entre las piernas

Si vagando busco el destierro en tu mano
y al perder encuentros te encuentro perdida...
Ni lloros ni llantos, ni sangre ni herida,
olvidan tu amor, el abrazo, un verano.

¿Mentiras? ¿Verdades? No importa qué creas.
Si ardo en el fuego o enciendo calderas
de infiernos de justos, de edenes o tierras
si el frío que paso... tu calor no entierra

Etiquetas:

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

lunes, 7 de enero de 2008

Dolor de cabeza

Cuando al fin se despertó, al reloj se le había olvidado andar, el aroma del café no era más que un recuerdo y no tenía ningún abrazo cubriendo su pecho.

Frío.

De poco valía todo el sudor que había soportado sin pronunciar palabra aquel edredón, de poco no, de nada.

Quería levantarse, quitarse el traje de madera que su subconsciente empezaba a construir y gritar: ¡Basta ya! Pero hasta los pensamientos se cansaban de sí mismos.

La última vez que vio su cara fue por error: se había agachado a secar la leche derramada por la rabia y un segundo antes de que el viejo calcetín que hacía de trapo se inundase con el alimento huido, el reflejo de su rostro en el blanco lienzo le abofeteó.

¿Por qué me miras con tanta pena? Yo no soy quien ha decidido dejar de vernos, yo no he tirado los espejos a la basura, yo no...

No le dejó hablar más; golpeó con saña el suelo con el sorprendido calcetín, después con el puño abierto mientras las gotas de la blanca sangre de su enemigo estallaban salpicando su cara.

Cuando se tranquilizó aun tenía ganas de vomitar, pero se limitó a odiarse a si mismo una vez más, por no ser capaz de quererse; por no ser capaz siquiera de soportarse.

Etiquetas:

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.