jueves, 4 de diciembre de 2008

Independencia.

Preciosa mujer madura, mangante de composturas
cimbreante ser que miente santa madre de serpientes
que deja caer sus manzanas saltando las aduanas
desgajando las aceras, al marcar con sus caderas
ritmos que llaman ternura, a lascivias y diabluras
por espiar donde vaya, los gestos que nunca ensaya
para acabar... poco importa, regalándole mi aorta.



Te quedas observándola una vez más, al frío calor del sol de invierno, y de pronto te fijas en una sombra, con cuerpo y color, que cuelga de su mano y corretea cuando le dejan; una copia exacta de ella, una imagen hecha a escala, a otro tamaño y más tierna.

- ¿Dónde vas? - Te preguntas expectante sentado en tu oscuro banco de piedra fría y discreta; y ella, sin buscarlo, te responde al parar junto a una escuela.

- No te pierdas Libertad, lee de su alma y sus huellas, para aprender lo que digan, hay que tener gran conciencia, pues ni ellos saben todo, ni tu saber es certeza. Escucha, pregunta y discute, da la razón si la llevan, pero ni una sola vez, calles si no crees en ella. Dame un beso Libertad y siembra paz en esta guerra.





¡Que Pipo os acompañe!

Etiquetas: , ,

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.