sábado, 24 de diciembre de 2005

El día de la bestia

Sin duda hoy es un día muy especial. Y es que como todos sabéis estamos a 24 de diciembre, "esta noche es nochebuena y mañana es navidad, trae la fregona María que me pongo a vomitar".


Afortunadamente hace algunos años Alex de la Iglesia dirigió una película que nos puede salvar de caer en la trampa que año tras año nos pone esta sociedad de consumo. Una película de culto, que nos da un respiro a todos los que sufrimos como si nos azotasen cada vez que escuchamos un villancico por la megafonía de cualquier centro comercial, o vemos como esas personas que no nos han dirigido la palabra desde hace exactamente un año se nos vuelven a acercar para desearnos que seamos muy felices con nuestras familias en estas fechas tan entrañables. No desperdiciéis la oportunidad amigos, ese es vuestro momento de gloria, poned una sonrisa bobalicona y dedicadles mientras estrechan vuestra mano un sincero: "Púdrete en el infierno".


Es realmente increíble el poder de los grandes almacenes y las firmas comerciales para convertir lo que no dejan de ser dos días más en el calendario, en una orgía de consumismo descontrolado.


Que la gente que tiene dinero no repare en gastos se puede entender, pero que las personas que lo pasan mal para llegar a fin de mes, se vean obligados por esta sociedad de consumo a gastarse el dinero (que no tienen) en regalos, me parece una barbaridad. Y si se les ocurre no caer en un consumismo que no pueden permitirse, ya se encargan los engranajes de todo este teatro de hacerles ver lo malas personas que son por no gastarse sus ahorros en regalos. Ya se sabe, cuanto más caros y abundantes sean los regalos… mejor. Sino los pobres niños se estarán quedando sin la ilusión de estas fechas... Lo único que me viene en el diccionario ante esta situación es... BASURA.

¿Hasta que punto tienen capacidad para controlar nuestros deseos?

La inversión en publicidad que llevan haciendo desde hace muchísimos años les sale realmente barata si tenemos en cuenta lo que han conseguido los grandes almacenes y firmas comerciales. Se han asegurado que año tras año, rindamos culto a los dioses del consumo durante estas fechas, y también aunque en menor medida los días de la madre y el padre.

No es difícil escuchar la siguiente frase si por el motivo que sea pasas junto a alguien que está comprando regalos: "No le compres ese regalo que es muy barato, gástate un poco más. ¡No seas rata!".

Y yo me pregunto: Pero vamos a ver alma cándida, ¿Acaso creéis que los niños vienen del útero materno con un master en contabilidad? ¿Acaso creéis que los niños van a divertirse más con un juguete si este es más caro? ¿No recordáis lo divertido que era jugar con las cajas de los juguetes? Un niño si hay algo de lo que dispone en cantidades industriales es de imaginación y eso no se compra.

Si el regalo le gusta, no importará que te haya costado 10 céntimos, 1000€ o que lo hayas hecho con tus propias manos o que haya sido simplemente tu presencia y cuatro cuentos que le cuentas para que eche a volar su imaginación. Si dentro de 25 años se acuerda de algún regalo desde luego no será de ese que te ha costado un riñón, sino de ese otro que le hiciste tu mismo y que te supuso tiempo... no dinero. Si los niños que os rodean todavía no han sufrido la fiebre del consumo... tenéis mucha suerte, estáis a tiempo de salvarles de ella, no desaprovechéis la ocasión.


Mira papá, ¡hay un señor en el salón dejando regalos!

...Hijo mio cállate y llama a la policía. Dejando a un lado el tema de los niños y los regalos, no caigamos en la estupidez supina, y si esta noche os encontráis a alguien merodeando por vuestra casa, tened muy presente que no es el tipo gordo con barbas que aparece en el 66% de los anuncios de la televisión y, evidentemente, no está dejando regalos precisamente, sino más bien realizando labores de limpieza. “El gremio de los amigos de lo ajeno les desea felices fiestas”.

En fin, intentaremos pasar estas fechas lo mejor posible, evitando los villancicos tanto como seamos capaces, y poniéndonos en la tele una película que se impregna plenamente del espíritu de la navidad y que transcurre durante la nochebuena en las calles de Madrid: El día de la bestia. Es muy posible que mis familiares no lo entiendan, pero mi espíritu lo agradecerá profundamente.

¡Que Pipo os acompañe!

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