Absurda reflexión sobre el tabaco.
Partiendo del siguiente trabalenguas como base: "El no fumador por el hecho de no fumar al lado de un fumador no hace daño a la salud del fumador, mientras que el fumador fumando al lado de un no fumador sí hace daño a la salud del no fumador", vamos a intentar plantear una situación totalmente plausible que sirva para esclarecer el problema de una vez por todas.
Imaginemos que a mi me gusta rociar de insecticida la calle a mi paso; no apunto a nadie a la cara por supuesto, que no soy ningún incívico, lo hago sobre mi cabeza hacia arriba porque me gusta ver como cae en forma de micro lluvia (llamadme romántico si queréis), sin embargo reconozco que de vez en cuando el movimiento del aire hace que el insecticida caiga sobre los que están a mi lado (panda de gorrones que no se compran su propio insecticida dicho sea de paso).Llegados a este punto es necesario que nos hagamos una pregunta trascendental: ¿Tengo yo como adicto al insecticida derecho a decir "que se jodan los no insectizadores estoy en mi derecho a insectizarme porque me quita los nervios y soy más feliz"?
Ahórrense las respuestas diciendo que no tiene nada que ver fumar con ir bañado en insecticida, porque es mi vicio y no tenéis que juzgarme por ello. Yo no me meto con los que van mascando chicle por la calle y mira que daña mi salud escuchar como estallán las pompas... cualquier día me van a matar de un susto.
¡Que Pipo os acompañe!
Etiquetas: Divagaciones



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